VIDEO | Reforma, deuda y apagones: el Gobierno de Abinader en la cuerda floja
La República amaneció sumida en un nuevo escándalo que golpea de lleno al Gobierno de Luis Abinader, quien atraviesa uno de los momentos más críticos de su gestión.
Mientras los apagones se multiplican en barrios y provincias enteras, la oposición y referentes sociales denuncian que no se trata de simples fallas técnicas, sino de un entramado de negligencia, intereses ocultos y hasta un posible saqueo disfrazado de crisis energética.
#Apagones
— Ciudadanía RD Media (@CRDMedia_) August 22, 2025
El municipio La Ciénaga en Barahona en huelga
En este preciso momento, La Ciénaga se levanta contra las largas tandas de apagones que mantienen a la comunidad en total oscuridad día, tarde y noche. ¡Basta ya de abusos! #CRDmedia #Ciudadania #PRM #LuisAbinader #Apagones… pic.twitter.com/0b0odXeyWK
La ciudadanía, cansada de dormir sin luz y de perder alimentos y electrodomésticos por la falta de electricidad, empieza a preguntarse si la promesa de cambio no fue más que una fachada para mantener los mismos vicios de siempre.
El Frente Cívico y Social, a través de su presidente, el doctor Isaías Ramos, salió con los tapones de punta y acusó directamente al oficialismo de permitir que el sector eléctrico se maneje como una caja negra.
Según Ramos, los apagones recientes son el resultado de un negocio en las sombras donde las distribuidoras ganan a costa de un pueblo indefenso. “No son apagones por accidente, son apagones programados para exprimir al dominicano”, disparó sin anestesia.
El colmo se vivió tras el incendio en una red de Edesur que dejó a Barahona a oscuras, demostrando la precariedad de una infraestructura que debería estar garantizada en pleno siglo XXI. Mientras tanto, desde el Palacio Nacional se limitan a enviar comunicados tibios, como si con notas de prensa se pudiera iluminar a un país entero.
Pero la tormenta no se queda solo en lo eléctrico: el propio ministro Víctor Bisonó reconoció que se viene una reforma fiscal “urgente” para poder sostener al Estado, lo que en buen criollo significa que la población tendrá que apretarse aún más el cinturón.
Lo que no dice el Gobierno es que la deuda pública sigue creciendo como una bola de nieve y que los impuestos siempre terminan cayendo sobre la clase media y los más pobres, mientras los grandes grupos económicos miran para otro lado.








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