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De autocrítica ni hablemos

El ego también gobierna: Abinader se recomienda a sí mismo como modelo

El mandatario Luis Abinader prefiere proyectarse como mentor en lugar de resolver lo que aún está pendiente.

El presidente Luis Abinader parece haber olvidado que su mandato aún no ha terminado, pero ya se postula como asesor estrella de quien lo suceda en 2028.

En declaraciones recientes, aseguró que recomendará a su sucesor/a que continúe trabajando con gabinetes como los que él implementó, porque, según su mirada, “han dado resultados”.

La afirmación no solo revela una autopercepción desmesurada, sino también una especie de despedida anticipada donde él mismo se erige como modelo de gestión.

Al mejor estilo del político que se aplaude solo, Abinader sostuvo que sus gabinetes “están funcionando de manera efectiva” y que los mantendría “porque están dando resultados”. ¿Resultados para quién? ¿Para la ciudadanía o para su propia proyección política postpresidencial?

En vez de rendir cuentas sobre las deudas estructurales que arrastra su país, Abinader se concentra en destacar la supuesta eficiencia de su esquema de trabajo, mientras se ubica en un rol casi paternal: el del presidente sabio que deja una receta mágica al heredero o heredera. Pero el guion tiene fisuras.

Basta con observar los indicadores sociales y económicos que aún preocupan (desigualdad, informalidad laboral, violencia estructural) para preguntarse si esos “resultados” son más una frase de ocasión que un balance verificable.

Mientras tanto, el mandatario prefiere proyectarse como mentor en lugar de resolver lo que aún está pendiente. Y lo hace con un tono de autosatisfacción que desconoce la autocrítica. La verdadera pregunta es si su eventual sucesor/a buscará consejos en él o en la realidad concreta del país que deja atrás.

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