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El CAC acepta cesar las hostilidades e indemnizar a los cosecheros a quienes demolió sus cultivos en el Sur

Virgilio Ernesto Perez Bernal, presidente del CAC, y los miembros del equipo agropecuario del gobierno firman el acuerdo con los parceleros de Tamayo.

Los inversionistas gutemaltecos que regentean el Consorcio Azucarero Central (CAC), la empresa arrendataria del Ingenio Barahona, aceptaron después de cinco meses de conflictos con los agricultores de la zona de Tamayo, cesar las hostilidades e indemnizar a aquellos a quienes les demolió sus plantaciones de distintos cultivos.

La terminación del proceso, que requirió 15 sesiones de un diálogo al que los ejecutivos del CAC jamás acudieron, deja establecido en el contrato firmado por las partes con la mediación del Defensor del Pueblo, Pablo Ulloa, que quedarán fuera de los beneficios aquellos “parceleros” que jamás han cultivado los predios en disputa y que, incluso, no tienen como oficio principal la agricultura ni la pecuaria.

El Ministerio de Agricultura, escenario del evento, no tuvo exento de incertidumbres, por las protestas y reclamos que, por su lado, realizaron los parceleros que llegaron a instalar tres campamentos en los que también han estado los propietarios de predios heredados de sus antepasados y que cultivan por hasta más de cien años; y, por el otro, personas señaladas como transportistas, profesores e, incluso, residentes en el exterior a quienes el Instituto Agrario Dominicano (IAD) estuvo a punto de legalizar sus actos.

Así, en el punto 2 del documento se define a los concernidos como los “agricultores asentados que den uso agrícola o pecuario a sus parcelas, de conformidad con las normas vigentes”. Esa fue la razón por la que se abstuvieron de firmar los representantes del Bloque de Asociacions del AC-575, que encabeza Gregorio Montero Encarnación, conocido como Milcíades

Ya en el pasillo, en los frentes del antedespacho del ministro de Agricultura, Limber Cruz, después que las partes se retiraban, el Defensor del Pueblo se empleó a fondo y persuadió a que los parceleros, en otra oficina contigua, accedieran a estampar sus firmas en el documento contentivo del acuerdo propuesto y que habían firmado los representantes del gobierno y del CAC.

La primera firma fue estampada de parte de los cosecheros por su líder, el agrónomo Manuel Antonio Pérez Canario.

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