Cuentas al rojo vivo: la deuda pública ya alcanzó los 80 mil millones de dólares
La dinámica de la deuda pública en República Dominicana vuelve a encender señales de alerta sobre la sostenibilidad fiscal durante la gestión de Luis Abinader. Según los últimos datos disponibles, a febrero de 2026 la deuda pública consolidada alcanzó los 80,670.2 millones de dólares, una cifra que refleja no solo el peso acumulado de los compromisos estatales, sino también la incapacidad del Gobierno para contener el creciente recurso al endeudamiento.
El monto total se compone de 64,828.9 millones de dólares correspondientes al Sector Público No Financiero (SPNF) y otros 15,841.3 millones del Banco Central. En términos del Producto Interno Bruto, la deuda consolidada ya representa el 59.4 por ciento, un nivel que evidencia el deterioro progresivo de las cuentas públicas en los últimos años.
Ahi si Abinader es un campeón, nadie le gana, llevó la deuda de 44 mil millones de dolares a 80 mil millones en poco mas de 5 años, casi al doble. https://t.co/YrO4Oj4WXf
— Nicolas Mateo (@scoutnicolas) March 31, 2026
Sin embargo, el dato más preocupante no es únicamente el volumen de la deuda, sino su evolución. En 2017, el endeudamiento del SPNF equivalía al 38.9 por ciento del PIB, es decir, casi nueve puntos porcentuales menos que en la actualidad. En términos nominales, la deuda más que se duplicó en menos de una década, pasando de 29,543.7 millones de dólares a los niveles actuales. Esta tendencia confirma que, lejos de revertirse, el ciclo de endeudamiento se ha profundizado.
El Gobierno suele apelar al ratio deuda/PIB como indicador de estabilidad, pero ese enfoque resulta insuficiente para dimensionar el impacto real sobre las finanzas públicas. Un dato más elocuente es el peso que tienen los intereses de la deuda sobre los ingresos del Estado: para 2026, estos pagos absorberán el 26.2 % de los ingresos tributarios. En otras palabras, más de uno de cada cuatro pesos recaudados se destina exclusivamente a cubrir intereses, sin reducir el capital adeudado.
La comparación histórica también deja en evidencia el deterioro. En 2017, los intereses representaban el 21.2 por ciento de los ingresos, lo que marca una tendencia ascendente que limita cada vez más el margen de maniobra del Estado para invertir en políticas públicas, infraestructura o servicios esenciales.
En este contexto, la vigencia de la Ley de Responsabilidad Fiscal aparece como una herramienta claramente insuficiente. Lejos de actuar como un freno al déficit, el marco normativo no ha impedido que el Gobierno continúe financiando sus desequilibrios mediante deuda, trasladando el costo hacia el futuro.
La administración de Abinader enfrenta así un dilema estructural que hasta ahora ha evitado resolver: sin una reducción efectiva del gasto ni una mejora sustancial en la eficiencia del uso de los recursos públicos, el país seguirá atrapado en un esquema donde el endeudamiento no es una excepción, sino la regla. Y mientras tanto, el peso de esa deuda continúa creciendo sobre las espaldas de la economía dominicana.








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