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Polémica

VIDEO | El Código Penal vuelve a convertirse en un dolor de cabeza para el Gobierno y reabre viejas divisiones

Las diferencias sobre delitos sensibles y los cuestionamientos de distintos sectores volvieron a poner contra las cuerdas a la gestión de PRM. (Dibujo: NOVA)

Lo que el presidente Luis Abinader presentó durante años como una de las grandes modernizaciones institucionales de su gestión amenaza con transformarse en uno de los ejemplos más visibles de improvisación legislativa de su administración.

El nuevo Código Penal dominicano, promovido y respaldado por el oficialismo, volvió a quedar en el centro de la polémica por las diferencias existentes en torno a delitos sensibles y por la creciente presión de sectores sociales, jurídicos y profesionales que exigen modificaciones urgentes.

La controversia no es menor: organizaciones civiles, especialistas y distintos actores políticos cuestionan artículos relacionados con la libertad de expresión, la difamación, el ejercicio médico y otros aspectos considerados incompatibles con garantías constitucionales. La situación llegó a tal punto que el propio Congreso se vio obligado a abrir un proceso de revisión y recepción de propuestas para corregir una norma que ni siquiera comenzó a regir plenamente y ya acumula recursos judiciales y pedidos de modificación.

Para la oposición y diversos analistas, el episodio deja expuesta una de las principales debilidades del Gobierno de Abinader: la prioridad puesta en mostrar resultados políticos rápidos antes que en construir consensos sólidos alrededor de reformas estructurales. Después de años de debate parlamentario y de múltiples promesas de contar finalmente con un Código Penal moderno y estable, el país vuelve a encontrarse discutiendo cambios de emergencia y posibles correcciones de último momento.

La paradoja es evidente. La reforma fue presentada como una herramienta para brindar mayor seguridad jurídica y actualizar una legislación heredada del siglo XIX, pero terminó generando nuevas incertidumbres y profundizando divisiones que el oficialismo aseguraba haber superado. Mientras el Gobierno intenta contener el desgaste político y evitar un nuevo frente de conflicto, crecen las preguntas sobre si la administración de Abinader subestimó la complejidad de una discusión que toca cuestiones sensibles para la sociedad dominicana.

Con el Código Penal nuevamente bajo revisión y con la posibilidad de que parte de sus disposiciones sean corregidas o incluso postergadas antes de su aplicación, la imagen de una reforma histórica y definitiva parece alejarse cada vez más. Y en el Palacio Nacional saben que, cuando una ley necesita reparaciones antes de estrenarse, el problema rara vez está solamente en el texto.

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