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Más presión al bolsillo: el Gobierno de Abinader pone en marcha un nuevo impuesto sobre las transferencias bancarias

El presidente, Luis Abinader. (Dibujo: NOVA)

En medio de un escenario económico marcado por el aumento del costo de vida y la preocupación de amplios sectores de la población por la pérdida de poder adquisitivo, el Gobierno del presidente Luis Abinader comenzó a aplicar un nuevo incremento impositivo que impactará de manera directa sobre las operaciones financieras de los dominicanos.

A partir de este viernes entrará en vigencia el aumento del impuesto sobre los cheques y las transferencias electrónicas, cuya tasa pasará de un 0,15 por ciento a un 0,20 por ciento, en el marco del paquete fiscal impulsado por la administración oficialista para incrementar la recaudación del Estado.

La medida forma parte del denominado plan fiscal aprobado recientemente por el Gobierno, con el que las autoridades estiman recaudar entre 40.000 y 50.000 millones de pesos adicionales para hacer frente a la desaceleración económica y al creciente peso de las obligaciones estatales.

Sin embargo, la decisión ha despertado cuestionamientos debido a que el nuevo gravamen afectará tanto a ciudadanos como a empresas, encareciendo operaciones bancarias cotidianas que van desde el pago de salarios hasta las transferencias personales y comerciales.

Según estimaciones difundidas por especialistas en materia tributaria, el incremento podría elevar significativamente la recaudación del fisco. Solo durante los primeros cuatro meses de 2026, el impuesto a las transferencias y cheques generó más de 6.873 millones de pesos, y con la nueva tasa se espera un ingreso adicional superior a los 8.000 millones de pesos anuales.

Para los críticos del Gobierno de Abinader, el nuevo tributo representa otra carga para una ciudadanía que ya enfrenta dificultades económicas y un aumento sostenido de los precios de bienes y servicios. También advierten que el mayor costo de las operaciones financieras podría terminar trasladándose al consumidor final, afectando el consumo y la actividad de pequeñas y medianas empresas.

El aumento del impuesto a las transferencias se suma a otras medidas contempladas en el paquete fiscal, que incluyen incrementos en tasas vinculadas al transporte aéreo y cambios en distintos esquemas tributarios con el objetivo de fortalecer las cuentas públicas.

Mientras el Ejecutivo defiende la iniciativa como una herramienta necesaria para sostener el gasto social y enfrentar un contexto internacional complejo, sectores opositores y empresariales sostienen que la administración de Abinader continúa apostando por mayores cargas impositivas en lugar de impulsar reformas estructurales orientadas a mejorar la eficiencia del gasto y estimular la producción.

La entrada en vigencia del nuevo impuesto abre ahora un nuevo capítulo en el debate sobre la política económica del Gobierno dominicano y sobre el impacto que estas medidas tendrán en los bolsillos de millones de ciudadanos.

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