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Gobierno improvisado

La inversión pública se desploma en República Dominicana: el Estado participa en menos del 5 por ciento de las obras

Los datos reavivan las críticas sobre la falta de infraestructura y viviendas en el país. (Dibujo: NOVA)

La participación del Estado dominicano en el sector de la construcción cayó a niveles históricamente bajos. Según la Encuesta Sectorial Construcción (Ensecon-2025), elaborada por el Instituto Nacional de Migración de la República Dominicana (INMRD), apenas el 4,1 por ciento de las obras que se ejecutan actualmente en el país cuentan con algún tipo de intervención pública, mientras que el sector privado concentra el 95,9 por ciento de los proyectos en marcha.

El informe detalla que la inversión exclusivamente pública representa apenas el 1,3 por ciento de las obras, mientras que los proyectos de inversión mixta alcanzan el 2,8 por ciento. El resto de la actividad constructiva depende de decisiones de inversión del capital privado, particularmente del mercado inmobiliario y turístico.

Los datos suponen un nuevo cuestionamiento para la gestión del presidente Luis Abinader, que en reiteradas ocasiones ha destacado la ejecución de obras e inversiones en distintas provincias del país. Desde el Gobierno se ha insistido en que la administración ha impulsado proyectos de infraestructura y modernización territorial, pero las cifras reflejan una presencia cada vez más reducida del Estado en uno de los sectores clave de la economía dominicana.

Un crecimiento cada vez más dependiente del sector privado

El estudio advierte que el dinamismo de la construcción se encuentra atado casi exclusivamente a la inversión privada y extranjera, una situación que deja al Estado con un papel secundario en la planificación y ejecución de obras estratégicas.

La construcción representa cerca del 15 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de República Dominicana y es una de las actividades de mayor impacto sobre el empleo y el crecimiento económico. Sin embargo, la escasa inversión pública abre interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para impulsar proyectos de infraestructura, viviendas sociales y obras de desarrollo en las zonas más vulnerables del país.

A ello se suma otro dato preocupante: el Gran Santo Domingo, principal polo de desarrollo inmobiliario del país, registra un 61,5 por ciento de obras paralizadas hasta 2024, según cifras de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).

Dependencia de la inversión privada y desafíos pendientes

La administración de Abinader ha resaltado en los últimos meses el incremento en la emisión de licencias de construcción y la movilización de capitales privados, que según el Ministerio de Vivienda superaron los 230.000 millones de pesos en inversiones aprobadas durante el primer cuatrimestre de 2026.

No obstante, los nuevos datos exponen una realidad diferente: el crecimiento del sector depende casi por completo del capital privado y de los incentivos para el desarrollo inmobiliario y turístico, mientras la inversión estatal continúa siendo marginal.

Para diversos sectores económicos y sociales, esta situación evidencia una falta de protagonismo del Estado en áreas sensibles como la infraestructura pública, el acceso a la vivienda y la planificación territorial, en un momento en que el país enfrenta desafíos relacionados con el crecimiento urbano, el déficit habitacional y la necesidad de generar empleo de calidad.

Las cifras conocidas este miércoles vuelven a poner bajo la lupa la estrategia del Gobierno dominicano en materia de inversión pública y alimentan el debate sobre el papel que debe desempeñar el Estado en el desarrollo económico y social de la República Dominicana.

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