VIDEO | Abinader se jacta de invertir 110 mil millones de pesos en Santiago mientras desatiende al resto del país
El gobierno de Luis Abinader volvió a poner a Santiago en el centro de su estrategia de infraestructura y desarrollo al anunciar una inversión acumulada de 110 mil millones de pesos en la provincia durante los primeros cinco años de gestión. La cifra, presentada durante un Consejo de Gobierno celebrado en esa ciudad, fue exhibida por las autoridades como una muestra del compromiso oficial con el crecimiento económico y la modernización del país.
Sin embargo, el anuncio también abrió un nuevo debate sobre la distribución de los recursos públicos y el aparente favoritismo hacia los principales polos urbanos, mientras numerosas comunidades del interior continúan reclamando obras básicas, mejores servicios y una mayor presencia estatal.
Durante el encuentro, el Ejecutivo repasó unas 200 obras e intervenciones ejecutadas en Santiago, incluyendo el Teleférico, el Acueducto de Navarrete, proyectos viales, la transformación de Arroyo Gurabo, el Jardín Botánico y la carretera del Ámbar. Además, el Ministerio de Obras Públicas informó que ya concluyó proyectos por 6,400 millones de pesos y mantiene en ejecución otros por más de 20,500 millones.
La magnitud de las inversiones ha llevado a sectores críticos a cuestionar si el Gobierno está construyendo un modelo de desarrollo cada vez más concentrado en Santiago y Santo Domingo, relegando a otras provincias que continúan enfrentando carencias históricas en materia de infraestructura, salud, educación y conectividad.
Diversas organizaciones comunitarias y actores políticos de regiones alejadas de los principales centros económicos han denunciado en los últimos años que muchas obras prometidas permanecen paralizadas o directamente no figuran entre las prioridades presupuestarias del Ejecutivo. Mientras tanto, las inversiones multimillonarias anunciadas para Santiago refuerzan la percepción de que los recursos estatales se orientan principalmente hacia los territorios con mayor peso político y económico.
La situación adquiere especial relevancia en un contexto en el que el Gobierno busca consolidar su imagen de eficiencia administrativa y transformación territorial. Para los críticos, sin embargo, los anuncios realizados en Santiago reflejan una política de desarrollo desigual, donde los beneficios del crecimiento se concentran en determinados puntos del país mientras amplias zonas siguen esperando respuestas concretas.
Aunque las autoridades defienden que las inversiones ejecutadas generan impacto nacional y fortalecen la competitividad de toda la economía dominicana, sectores opositores sostienen que el modelo actual profundiza las brechas regionales existentes. Desde esa perspectiva, el desafío no pasa únicamente por aumentar la inversión pública, sino por garantizar que los recursos lleguen de manera equilibrada a todas las provincias.
El balance presentado por el Gobierno en Santiago deja en evidencia una realidad difícil de ignorar: mientras una parte del país acumula proyectos de gran escala y cifras récord de inversión, otras regiones continúan reclamando obras elementales y una atención estatal que, según denuncian sus habitantes, sigue llegando a cuentagotas.








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