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Falsas promesas

Crecen las críticas a Abinader: el "plan anticrisis" no toca los privilegios ni alivia el bolsillo de los dominicanos

El presidente, Luis Abinader. (Dibujo: NOVA)

El plan anticrisis impulsado por el gobierno de Luis Abinader volvió a quedar bajo fuego luego de que el dirigente cívico Isaías Ramos cuestionara la efectividad de las medidas anunciadas y advirtiera que la República Dominicana necesita dejar de financiar privilegios si pretende superar los problemas económicos que afectan a amplios sectores de la población.

Ramos sostuvo que la estrategia oficial se concentra en ajustes superficiales y no aborda los factores estructurales que, según su visión, explican el deterioro de las condiciones de vida de miles de familias dominicanas. En ese sentido, consideró que los recortes y anuncios presentados por la administración de Abinader no alcanzan para resolver el problema de fondo.

Las críticas se producen en un contexto donde distintos sectores vienen expresando preocupación por el aumento del costo de vida, la pérdida de poder adquisitivo y el creciente endeudamiento de los hogares. Para Ramos, el verdadero desafío no pasa por reducir gastos menores dentro del Estado, sino por revisar un esquema que continúa destinando recursos públicos a sectores privilegiados mientras gran parte de la ciudadanía enfrenta dificultades económicas.

El dirigente señaló que la crisis ya se siente en la vida cotidiana de los dominicanos y cuestionó que el crecimiento económico exhibido por el Gobierno no se traduzca en mejoras concretas para la mayoría de la población. También advirtió que la movilidad social en el país se encuentra seriamente limitada, con escasas oportunidades para que los sectores más vulnerables mejoren sus condiciones de vida.

Según Ramos, la administración de Abinader mantiene intactas distorsiones vinculadas al gasto público y a determinados esquemas de subsidios, mientras el peso del ajuste termina recayendo sobre trabajadores, productores y familias de ingresos medios y bajos. Entre sus cuestionamientos mencionó especialmente la falta de una revisión profunda de las políticas que, a su juicio, favorecen intereses particulares sin generar beneficios equivalentes para la sociedad.

Las declaraciones se suman a un clima de creciente debate sobre la situación económica dominicana. En distintos ámbitos políticos y sociales han surgido cuestionamientos sobre la capacidad del Gobierno para contener el impacto de la inflación y mejorar las condiciones de vida de la población. Incluso dirigentes opositores han reclamado que cualquier esfuerzo de austeridad comience dentro del propio Estado mediante la reducción de gastos considerados innecesarios y privilegios de la dirigencia política.

Mientras el Gobierno defiende su programa económico y sostiene que las medidas adoptadas buscan garantizar estabilidad y crecimiento, las críticas de Ramos vuelven a poner sobre la mesa una discusión incómoda para la gestión de Abinader: si los beneficios del crecimiento realmente están llegando a la mayoría de los dominicanos o si continúan concentrándose en sectores que ya cuentan con ventajas estructurales.

Para los sectores críticos, la respuesta es clara. Sin una reforma que ataque los privilegios, mejore la calidad del gasto público y genere oportunidades reales de ascenso social, cualquier plan anticrisis corre el riesgo de convertirse en un simple parche frente a problemas cada vez más profundos.

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