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Lacayo del imperio

Crecen las críticas a Abinader por una política exterior “sumisa” y alejada de los intereses dominicanos

El presidente, Luis Abinader. (Dibujo: NOVA)

La política exterior del presidente dominicano Luis Abinader vuelve a quedar bajo fuego cruzado. Esta vez, cuestionamientos provenientes de distintos sectores apuntan a que el mandatario estaría alineando de manera “automática” las decisiones diplomáticas de República Dominicana con los intereses de Estados Unidos, en detrimento de una agenda soberana y enfocada en las prioridades nacionales.

Las críticas se profundizaron luego de que el reconocido jurista y analista Rafael “Fafa” Taveras, junto al abogado Negro Veras, cuestionaran públicamente la orientación internacional del Gobierno y alertaran sobre una creciente subordinación política frente a Washington. Según remarcaron, la administración de Abinader habría abandonado una postura independiente para adoptar decisiones que responden más a intereses externos que a las necesidades del pueblo dominicano.

El malestar no es aislado. En medio de una compleja situación económica y social, sectores opositores y voces críticas consideran que el Gobierno prioriza quedar bien con actores internacionales mientras en el país se profundizan problemas vinculados al costo de vida, la inseguridad y la presión migratoria.

En ese contexto, las recientes decisiones diplomáticas de la Casa de Gobierno generaron nuevas controversias. Para los críticos, Abinader intenta mostrarse como un aliado incondicional de Estados Unidos en temas geopolíticos sensibles, aun cuando eso implique tensiones regionales o medidas que no cuentan con consenso interno.

Negro Veras sostuvo que la política exterior dominicana debería responder exclusivamente a los intereses nacionales y no convertirse en una extensión de estrategias ajenas. Las declaraciones tuvieron fuerte repercusión porque reflejan un sentimiento que comienza a crecer en distintos sectores de la sociedad dominicana: la percepción de que el país perdió autonomía en decisiones clave.

Además, dirigentes opositores advierten que la gestión de Abinader utiliza la agenda internacional para desviar la atención de conflictos internos y de un creciente desgaste político. En ese sentido, cuestionan que mientras se multiplican anuncios y posicionamientos internacionales, persisten demandas sociales sin resolver y aumentan las dificultades económicas para amplios sectores de la población.

Las críticas también alcanzan al manejo comunicacional del Gobierno. Analistas entienden que el oficialismo intenta presentar cada alineamiento internacional como un logro diplomático, aunque puertas adentro crezca el malestar por la falta de respuestas concretas a los problemas cotidianos.

Con este escenario, la política exterior de Abinader se transforma en un nuevo frente de conflicto para una administración que empieza a enfrentar mayores cuestionamientos tanto por su rumbo económico como por sus decisiones estratégicas a nivel internacional.

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