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Conflicto ambiental y presión social

VIDEO | Pausa forzada: Abinader frena un proyecto minero tras protestas que su Gobierno no supo anticipar

La suspensión del emprendimiento revela tensiones entre el discurso oficial de desarrollo y una gestión que llega tarde frente al rechazo social y los riesgos ambientales. (Dibujo: NOVA)

La decisión del presidente Luis Abinader de suspender un polémico proyecto minero en la provincia de San Juan no aparece como un gesto de liderazgo preventivo, sino como una reacción tardía ante una crisis social en ascenso.

El freno a la iniciativa, impulsada por la empresa canadiense GoldQuest, llegó recién después de masivas protestas ciudadanas que advertían sobre el impacto ambiental y el riesgo para recursos hídricos clave.

Durante días, miles de manifestantes —entre ellos profesionales, trabajadores y productores locales— se movilizaron para exigir la paralización del proyecto, ante el temor de que la explotación minera afectara ríos, tierras agrícolas y la represa de Sabaneta, vital para la región.

El gobierno dominicano intentó justificar la medida en la necesidad de actuar con “cautela y transparencia”. Sin embargo, el argumento deja expuesta una contradicción central: el proyecto llevaba años en evaluación ambiental sin que se hubiera construido un consenso social mínimo. La reacción oficial parece más vinculada al costo político de las protestas que a una planificación estratégica del desarrollo.

Lejos de representar un caso aislado, el episodio pone en evidencia un patrón recurrente en la región: gobiernos que promueven inversiones extractivas sin garantizar previamente condiciones de legitimidad social ni claridad ambiental. En este contexto, la administración de Abinader —un mandatario con fuerte perfil empresarial y vínculos históricos con sectores económicos— enfrenta cuestionamientos sobre su capacidad para equilibrar crecimiento económico y sostenibilidad.

La suspensión del proyecto no resuelve el conflicto de fondo. Por el contrario, abre interrogantes sobre la política minera del país y el rol del Estado frente a intereses corporativos. La falta de previsión y diálogo temprano no solo tensiona la relación con las comunidades, sino que también debilita la credibilidad de un gobierno que, ante la presión, opta por frenar antes que conducir.

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