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Diplomacia a dos puntas

VIDEO | Abinader, entre la foto y el desmarque: crecen las críticas por la “incoherencia” en la cumbre de España

La periodista Altagracia Salazar cuestionó la participación del Gobierno de Luis Abinader en un encuentro internacional del que luego buscó tomar distancia. (Dibujo: NOVA)

La participación de República Dominicana en la reciente cumbre celebrada en España terminó generando más ruido que resultados. Lo que pretendía ser una señal de unidad internacional derivó en una polémica que expone, según voces críticas, una diplomacia zigzagueante y sin rumbo claro.

Una de las críticas más contundentes llegó de la periodista Altagracia Salazar, quien no solo cuestionó la asistencia del oficialismo al evento, sino que además denunció una contradicción de fondo: estar en un espacio con el que, en los hechos, el propio gobierno no parece comulgar.

“¿A qué tú vas para después decir que yo fui y no firmé? Quédate”, disparó la comunicadora, sintetizando en una frase el eje del cuestionamiento: participación sin compromiso.

Una presencia incómoda

El episodio dejó en evidencia una tensión estructural en la política exterior del gobierno de Luis Abinader: la dificultad para equilibrar su alineamiento con Estados Unidos y su participación en espacios multilaterales con agendas diversas.

Según Salazar, si la administración dominicana considera prioritario mantenerse bajo la órbita de Washington, en otros foros donde predominan miradas distintas no solo resulta innecesario, sino políticamente inconsistente.

La crítica no apunta a la decisión de alinearse —una constante histórica en la política dominicana— sino a la falta de claridad. “El tema es de decencia política”, planteó, marcando que el problema no es elegir un rumbo, sino intentar transitar varios al mismo tiempo sin asumir los costos.

La reacción que encendió la mecha

El conflicto se amplificó tras la reacción de la embajadora estadounidense, que, lejos de pasar desapercibida, terminó reforzando la idea de una política exterior condicionada. Para Salazar, esa intervención “desnuda la hipocresía” del gobierno, al evidenciar que las decisiones no siempre responden a una estrategia soberana sino a presiones externas.

En ese marco, la participación en la cumbre —lejos de consolidar liderazgo— terminó exponiendo debilidad: subordinación internacional sin autonomía política.

Más ruido que resultados

El episodio se suma a una serie de cuestionamientos sobre el rumbo del gobierno en materia internacional. La falta de una línea clara no solo genera críticas internas, sino que también debilita la posición del país en escenarios globales, donde la previsibilidad y la coherencia suelen ser activos clave.

Mientras tanto, la polémica sigue creciendo y deja una pregunta flotando: ¿se trató de una estrategia fallida o de una improvisación que terminó en papelón diplomático?

Por ahora, lo único claro es que la foto en España tuvo un costo político más alto de lo esperado. Y que, en tiempos de definiciones, la ambigüedad puede salir cara.

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