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Gobierno improvisado

Reprimenda internacional y política exterior bajo fuego: crecen las críticas a la gestión de Abinader

El presidente, Luis Abinader. (Dibujo: NOVA)

La política exterior del gobierno de Luis Abinader atraviesa un nuevo episodio de cuestionamientos, luego de que sectores políticos calificaran como una “reprimenda bochornosa” las recientes declaraciones de la embajadora de Estados Unidos sobre la postura internacional de República Dominicana.

El detonante fue la reacción del Partido Comunista del Trabajo (PCT), cuyo secretario general, Aquiles Castro, interpretó los dichos de la diplomática estadounidense como una señal directa del deterioro en la posición soberana del país. Según expresó, el tono y contenido de esas declaraciones reflejan “la consecuencia de una actitud de subordinación” del gobierno dominicano frente a Washington.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, desde el PCT sostienen que el episodio expone una línea estructural de la gestión de Abinader: una política exterior marcada por lo que definen como “incondicionalidad vergonzante” hacia los intereses de Estados Unidos.

En esa misma línea, Castro fue aún más contundente al advertir que este tipo de situaciones no hacen más que evidenciar que la falta de autonomía termina traduciéndose en gestos de desdén en el plano internacional. “Sumisión y entreguismo no generan respeto”, afirmó el dirigente, en una frase que resume el núcleo de la crítica.

El cuestionamiento no sólo apunta al contenido diplomático, sino también al impacto político interno. Para la oposición, el hecho de que una representante extranjera pueda emitir juicios de valor en esos términos deja en evidencia una debilidad del gobierno en la defensa de los intereses nacionales, debilitando su imagen tanto dentro como fuera del país.

Este episodio se suma a una serie de observaciones sobre la conducción internacional de la administración de Abinader, que ha priorizado una relación estrecha con Estados Unidos bajo el argumento del multilateralismo y la cooperación regional. Sin embargo, sus críticos advierten que ese vínculo, lejos de ser equilibrado, se ha convertido en una relación asimétrica que compromete la capacidad de decisión soberana.

En ese contexto, la “reprimenda” señalada por el PCT no aparece como un hecho aislado, sino como un síntoma de una política exterior que, según sus detractores, privilegia la alineación automática por sobre la defensa de los intereses propios.

Así, el gobierno de Abinader enfrenta un dilema cada vez más visible: sostener su estrategia de cercanía con Washington o revisar un rumbo que, para una parte del arco político, ya empieza a mostrar costos en términos de dignidad diplomática y autonomía nacional.

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