Nacionales
Sin resultados

Mucha charla, poca acción: la oposición advierte que la convocatoria al diálogo de Abinader fue un fracaso

El presidente, Luis Abinader. (Dibujo: NOVA)

La política dominicana vuelve a girar sobre una vieja escena: mesas de diálogo, declaraciones grandilocuentes y promesas de consenso que, según la oposición, terminan diluyéndose sin resultados concretos. Esta vez, el blanco de las críticas es el presidente Luis Abinader, acusado de convertir los espacios de diálogo en una herramienta más de marketing político que en un mecanismo real de transformación.

El partido Opción Democrática fue contundente al calificar como “fallidos” los distintos procesos de diálogo impulsados por el Gobierno a lo largo de su gestión. Desde el llamado “Diálogo por las Reformas” en 2021 hasta las discusiones posteriores a las elecciones de 2024, pasando por instancias vinculadas a la crisis haitiana, la organización opositora sostiene que todos comparten un mismo patrón: abundancia de anuncios, pero escasez de resultados tangibles.

Lejos de representar instancias genuinas de construcción colectiva, estos espacios serían —según la denuncia— una “propaganda mediática” orientada a proyectar una imagen de apertura política. Mientras tanto, acusan, el Ejecutivo avanzaría con una agenda que favorece a sectores concentrados, sin atender las demandas estructurales de la mayoría de la población.

El cuestionamiento no se limita a la falta de resultados. También apunta a la supuesta ausencia de voluntad política para incorporar propuestas externas. De acuerdo con la oposición, los distintos actores convocados a dialogar terminan siendo meros espectadores de decisiones ya tomadas, lo que vacía de contenido cualquier intento de consenso y erosiona la confianza en las instituciones democráticas.

En esa línea, desde Opción Democrática advierten que el reciente llamado a un acuerdo nacional frente a la crisis internacional repite la misma lógica: reuniones sin hoja de ruta clara, sin planificación y sin un programa concreto para enfrentar los desafíos económicos y sociales. Para la fuerza opositora, el Gobierno “no tiene rumbo definido” y utiliza el diálogo como cortina de humo frente a la falta de gestión.

El diagnóstico es aún más duro cuando se analiza el trasfondo político. Según plantean, el oficialismo estaría trasladando el costo de la crisis a los sectores más vulnerables, mientras intenta legitimar esas decisiones mediante instancias de discusión que, en la práctica, no inciden en las políticas públicas. Una dinámica que, advierten, no solo es ineficaz, sino también peligrosa para la calidad democrática.

Así, el debate deja de ser únicamente sobre la eficacia de los diálogos y pasa a interpelar el estilo de gobierno. ¿Se trata de una gestión abierta al consenso o de una estrategia comunicacional sofisticada para administrar conflictos sin resolverlos? Para la oposición, la respuesta es clara: demasiada escenografía, poca política real.

Mientras tanto, en las calles, la demanda parece ir en otra dirección. Menos mesas y más soluciones. Porque cuando la crisis aprieta, los discursos —por más dialoguistas que suenen— difícilmente alcancen para llenar la mesa.

Lectores: 14

Envíanos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: