Nacionales
Situación insostenible

Un gobierno con pocas luces: los apagones constantes ponen en jaque la credibilidad de Abinader y espantan a inversores

Lo que en un principio se presentó como un episodio técnico aislado terminó revelando un problema más profundo, estructural y persistente que pone en tela de juicio la capacidad de la gestión de Luis Abinader. (Imagen: ChatGPT-IA)

Los apagones generalizados que sacudieron a República Dominicana en el arranque de 2026 no solo dejaron barrios a oscuras y comercios paralizados: también encendieron una alarma política que golpea de lleno la credibilidad del Gobierno.

Lo que en un principio se presentó como un episodio técnico aislado terminó revelando un problema más profundo, estructural y persistente que pone en tela de juicio la capacidad de gestión oficial en uno de los servicios más sensibles para la economía.

El malestar ciudadano crece al ritmo de los cortes. En zonas urbanas y turísticas, donde la estabilidad energética es vital para la actividad productiva, las interrupciones no solo afectan la vida cotidiana sino que también generan pérdidas económicas inmediatas. Hoteles, restaurantes y centros comerciales debieron recurrir a generadores de emergencia, elevando costos operativos y alimentando la percepción de que el país no puede garantizar un suministro confiable.

Ese punto es clave: en economías abiertas y dependientes del turismo y la inversión externa, la seguridad energética funciona como carta de presentación. Cuando el sistema falla a escala nacional, la señal que reciben los mercados es inequívoca. Empresas extranjeras comienzan a recalcular riesgos, suman gastos de contingencia y, en algunos casos, reconsideran proyectos. La consecuencia es directa: la reputación como destino de negocios se debilita.

Desde el oficialismo se anunciaron auditorías técnicas y revisiones para determinar responsabilidades. Sin embargo, especialistas advierten que la reacción luce tardía y más orientada a contener el daño político que a resolver el problema de fondo. La crisis actual no surgió de la noche a la mañana: es el resultado de años de déficit en infraestructura, planificación insuficiente y decisiones postergadas.

El desafío, coinciden analistas del sector, exige algo más que informes y promesas. Se necesita una estrategia integral de mediano plazo que combine inversión sostenida, reglas regulatorias claras y una gestión transparente capaz de anticiparse a contingencias. Sin esa hoja de ruta, los apagones seguirán siendo un síntoma recurrente de un sistema que funciona al límite.

La conclusión que deja el inicio del año es contundente: la modernización energética ya no puede tratarse como un proyecto aspiracional, sino como una urgencia estructural. Cada nuevo corte no solo apaga luces; también erosiona confianza, credibilidad y perspectivas de crecimiento. Y en ese terreno, el costo político para el Gobierno crece con cada interrupción.

Lectores: 38

Envíanos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: